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¿LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS CREAN O DESTRUYEN EMPLEOS?

 

 

¿La tecnología está creando o destruyendo nuestros trabajos? ¿Qué impacto tiene el cambio climático en la fuerza laboral? ¿Y qué repercusiones tiene todo esto en nuestras condiciones de seguridad en el trabajo? El mundo laboral está sufriendo cambios profundos en todo el planeta.

Hay que intentar aprender de la historia. Observe lo que ocurrió con las tres primeras revoluciones industriales: después de un período de turbulencias y ajustes, salimos de ellas mejor de lo que comenzamos, con más trabajos, de mejor calidad y con mejor calidad de vida.

 

¿La tecnología crea o destruye empleos?

En muchos países, los trabajadores son conscientes de la amenaza que pesa sobre una amplia gama de puestos de trabajo. Por ejemplo los vehículos son cada vez más autónomos, seguros y eficientes y puede que en poco tiempo, los camioneros no sean necesarios. Millones de conductores podrían perder, de repente, su empleo.

Al mismo tiempo, en todo el planeta las personas encuentran nuevas oportunidades, a menudo mejores, gracias a la continua innovación en todas las ramas. El mundo del trabajo está cambiando, desde el valle del Nilo hasta Silicon Valley. Empecemos con un ejemplo en Egipto.

El Fayún es una de las provincias egipcias en donde la tasa de paro femenina es más alta. Aunque gracias a las nuevas tecnologías, centenares de mujeres han sido contratadas aquí.

Om Said, empresaria, comenta que este mes se han marcado “unos objetivos. Previamente habíamos secado una parte de la cosecha pero tenemos que producir más”. Según Said, las jornaleras proceden “de pueblos cercanos. Siempre hay personas que necesitan trabajo. Para ellas, es una fuente de subsistencia. Con las nuevas tecnologías, podemos producir más en menos tiempo. El proceso de secado ahora solo lleva dos días, lo cual acelera la producción.”

Durante la cosecha, se contratan cerca de 200 jornaleros, en su mayor parte mujeres, que procesan hasta 300 toneladas de manzanilla. Las plantas se secan de forma rápida e higiénica utilizando una secadora alimentada por energía solar, concebida por ingenieros de la zona. Los empleos que se han generado cubren todas las categorías. Wael Abdelmoez, especializado en medioambiente y energía en R&D Tech insiste en este punto: hay puestos de trabajo “de alto nivel: ingenieros, personas doctoradas que están trabajando en el diseño y la supervisión de las secadoras solares, y también están los empleados en la instalación, y las mujeres que trabajan en el campo, cuyo número ha aumentado muchísimo.”

Con el cambio climático y la caída de la producción de hidrocarburos en esta región, estas alternativas ecológicas estimulan la economía local. Heba Labib, exportadora de hierbas medicinales para Nile’s Gift asegura que ahora “hay más movimiento: podemos exportar más, utilizamos a más gente de la zona en la cosecha, el cribado y el envasado del producto, así que hay una gran actividad económica.”

En esta zona de Egipto las tecnologías contribuyen a la creación de empleos y el aumento de la inversión ¿Pero puede la tecnología tener un efecto contrario en el empleo?

Desde el MIT y Harvard, pasando por un número ingente de start ups tecnológicas, Boston está al frente de los cambios que generan la robótica y la inteligencia artificial. Este pequeño robot llamado Charlie cuenta con un conjunto de sensores para colocar macetas siguiendo una disposición que optimice su crecimiento. Realiza un trabajo que antes correspondía a personas.

Charlie Grinnell, es el presidente de Harvest Automation. Según él, “trasladar macetas de un lado a otro es el peor trabajo de la granja.” Docenas de clientes de esta start up bostoniana han decidido que esta tarea la harán ahora los robots. Grinnel reconoce de que “antes de que éstos llegaran, ninguno de los trabajadores tenía amenazado su empleo.”

Según los fabricantes, éstos no están poniendo en jaque los puestos de trabajo, es más bien lo contrario, contribuyen a que los empresarios contraten a personal que no se dedica a mover tiestos de un lado para otro. Grinnell, CEO, afirma que “a todo el mundo le gustaría hacer otros trabajos, ya sea: cuidar de las plantas durante su proceso de crecimiento, conducir un tractor o hacer otras cosas. Así que mis clientes tienen que encontrar ese tipo de perfiles.

*¿Pero qué va a pasar cuando “la inteligencia artificial logre que las máquinas aprendan?”:

* Esta startup de Boston está desarrollando un software que memoriza los objetos visualmente y aprende a reconocerlos, casi como lo haría un cerebro humano. Por ejemplo, si toma una fotografía de una botella, reconoce cuál es su forma y es capaz de identificar una sin equivocarse. Massimiliano Versace, es presidente de Neurala, dice que se dieron cuenta de que “lo que la gente quiere es que las máquinas tengan un cerebro, con capacidades similares a las de los animales o los humanos.”

Estas máquinas que aprenden pueden ser muy precisas por ejemplo encontrando a un niño perdido, rastreando a animales en peligro o detectando el óxido en una tubería. ¿Pero qué pasa con los hombres y mujeres que hacen estos trabajos ahora? Hay quien ve el reemplazo de humanos por máquinas como una liberación. Según Versace, “dar el ticket de la autopista a los conductores no debería ser un trabajo para humanos. Tampoco garantizar la seguridad mirando un video. Esto deberían hacerlo las máquinas. Pienso que la inteligencia artificial libera la tecnología, y no tenerla es ir hacia la esclavitud”, concluye.

La Organización Internacional del Trabajo ha formado una comisión sobre el futuro laboral, a nivel internacional, encargada de examinar y analizar en profundidad las tendencias actuales, en particular, la proliferación de la inteligencia artificial en los negocios.

Sophie Vandebroek, directora de operaciones en IBM Research asegura que “las empresas que sacan partido a la inteligencia artificial obtendrán mejores resultados. Por ejemplo se podrá personalizar la atención médica a nivel de la física. Los agentes de seguridad reaccionaran más rápidamente si hay anomalías en la red e impedirán que los “hackers” actúen. Hay aplicaciones en todas las ramas de la industria.”

Hay mesas redondas, como ésta en Harvard en las que los investigadores y los innovadores intentan dar respuestas a preguntas como: ¿quién se beneficiará de toda la riqueza producida por las máquinas? Richard Freeman, profesor de economía en esta universidad tiende a un ideal: “la gente, en general, tiene que ser la dueña de estas nuevas tecnologías: las ganancias y las recompensas deberían revertir en la colectividad, en lugar de quedarse en manos de un puñado de millonarios. Porque quien las posea, habrá ganado”.

 

¿Y “cómo va a adaptarse la sociedad a una forma de trabajar completamente diferente?

Vivek Wadhwa, profesor de Carnegie Mellow University dice que “si tuviéramos todo lo que necesitamos y no tuviéramos que trabajar para subsistir, para sobrevivir, el trabajo sería un lujo. Lo que en cierto modo es bueno. ¿Para qué trabajar entonces? ¿Para qué trabajar cincuenta horas a la semana, por qué no diez? podríamos tener tiempo para el arte, el ocio, el aprendizaje…

El “think tank” de la ONU presentará su informe con sus conclusiones en 2019, pero aún hay muchas preguntas en el tintero. Nuestro reportero Denis Loctier, ha entrevistado a Guy Ryder, Director General de la Organización Internacional del Trabajo

- Denis Loctier, Euronews

Acabamos de ver algunos ejemplos de cómo la tecnología puede incrementar la eficiencia en las empresas. Pero, ¿comprendemos todo su alcance? Para decirlo sin rodeos, ¿hay máquinas que están a punto de quitarnos nuestros empleos?

- Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo

No, no creo que estén a punto de tomar nuestros puestos de trabajo pero como bien se ha visto en los reportajes, la aplicación de las nuevas tecnologías puede generar empleo, pero también puede reemplazar a los seres humanos. Debemos enfrentarnos a esa doble realidad al tiempo que asumimos la denominada: cuarta revolución industrial. Hay que intentar aprender de la historia. Observe lo que ocurrió con las tres primeras revoluciones industriales: después de un período de turbulencias y ajustes, salimos de ellas mejor de lo que comenzamos, con más trabajos, de mejor calidad y con mayor calidad de vida.

Hemos visto informes que dicen que la mitad, o incluso más de la mitad de los trabajos existentes en los países industriales podrían ser reemplazados por robots. Ese “podrían ser”, no significa forzosamente que vayan a serlo. Porque hay muchos factores que limitan ese efecto de reemplazo: uno es la disponibilidad de tecnología y capital y el otro es puramente económico.

Creo que la tecnología debe aplicarse de tal forma que nos ayude a alcanzar los objetivos sociales. Y no al revés: nuestras metas sociales no deben ajustarse a las aplicaciones tecnológicas.

- Denis Loctier, Euronews

No es sólo en los países desarrollados. Los trabajos están cambiando en todo el mundo. ¿Qué dirige esos cambios?

- Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo

Sí, de hecho, no deberíamos pensar que hay un futuro esperándonos a todos. Si vas a un país como Japón, por ejemplo, allí la población está envejeciendo rápidamente y la fuerza de trabajo se está reduciendo. En los países en desarrollo la situación es un poco distinta. Por ejemplo en África o en el sur de Asia, la población crece rápidamente y hay una gran demanda de empleo juvenil. Allí, por supuesto, el problema de la sustitución del empleo por las nuevas tecnologías es algo distinto. Y después está el tema de la llamada economía verde. Los países en desarrollo tienen un potencial enorme para dar el giro hacia una economía más ecológica, más sostenible con el medio ambiente.”

 

 

 

Fuente:   euronews