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EL FISCAL PIDE TRES AÑOS CÁRCEL PARA UN TÉCNICO DE PREVENCIÓN POR UNA EXPLOSIÓN EN LA QUE TRES TRABAJADORES RESULTARON GRAVEMENTE HERIDOS

Tres años de prisión, multa de 10.950 euros e inhabilitación durante tres años para sus respectivas responsabilidades laborales es la pena que solicitaba la Fiscalía para el director general de la empresa Copiso y para el responsable de Prevención de Riesgos Laborales, como autores de sendos delitos contra los derechos de los trabajadores, en concurso ideal con los dos delitos de lesiones por imprudencia grave, y de lesiones por imprudencia por un explosión ocurrida en las instalaciones en 2103 en la que resultaron heridos tres trabajadores de la cooperativa.

El fiscal estimaba en las conclusiones preliminares que el director general de la empresa, que responde a las iniciales de A.G.M., «no tomó las decisiones precisas encaminadas a dotar a los trabajadores de las preceptivas medidas de seguridad para que desempeñaran su actividad laboral con las debidas garantías».

Para la Fiscalía, se debía haber implantado un «procedimiento de trabajo seguro que, concretamente, implicaba la elaboración de un documento de protección contra atmósferas explosivas, a pesar de ser consciente de la situación de riesgo que su inexistencia engendraba para la vida e integridad de todos los trabajadores».

Además, la Fiscalía, sostiene que el responsable de Prevención de Riesgos Laborales, que responde a las iniciales A.G.M., «no evaluó el riesgo para los puestos de mantenimiento y conductor, ni reguló las medidas de seguridad precisas a través de un documento de protección contra atmósferas explosivas para evitar la situación de grave riesgo a la que se hallaban expuestos todos los trabajadores durante la realización de sus tareas en el interior del silo y en sus proximidades». Los dos acusados se sentarán la próxima semana en el banquillo de losa cusados del Juzgado de lo Penal de Soria.

Según el relato del fiscal en las conclusiones preliminares, sobre las 12.00 horas del 13 de junio de 2013, dos operarios de mantenimiento de Copiso, empresa dedicada a la fabricación de productos para la alimentación de animales de granja, se encontraban en uno de los silos de la firma realizando trabajos de soldadura con el fin de tapar las fisuras que existían en algunos puntos de su parece valiéndose de un equipo de soldadura eléctrica y una escalera manual.

En el interior del silo había cereal empleado como materia prima para elaborar el pienso y que en los días previos a la reparación fue limpiado «aunque no totalmente, quedando restos de la harina de maíz que había contenido tanto en las paredes como en el suelo del silo».

Además, según relata la Fiscalía en las conclusiones provisionales, en una zona próxima al silo se encontraba, en la zona de carga, una tercera persona, un operario de transporte de la propia cooperativa Copiso, que llevaba a cabo tareas de carga de pienso en el camión que conducía.

Al iniciar, siempre según el relato de la Fiscalía, la actividad de soldadura eléctrica los dos primeros trabajadores se produjo una explosión que alcanzó a estos dos empleados y al camionero, que sufrieron quemaduras en diferentes grados.

Para el fiscal, la explosión se originó como consecuencia «de una deflagración de los restos del polvo de harinas que se hallaba en suspensión en el interior del silo y que actuaron a modo de combustible funcionando como fuente de ignición las tareas de soldadura eléctrica». Como consecuencia de la explosión, uno de los trabajadores, M.M.V., sufrió quemaduras en el 16% del cuerpo.

En concreto, en la cabeza, zona lumbar, gluteos, brazo derecho, antebrazo izquierdo, las dos manos, muslo izquierdo y pierna izquierda. De las quemaduras tardó en curar 89 días, de los cuales 23 estuvo hospitalizado y 66 días no impeditivos para su actividad habitual.

También sufrió quemaduras el trabajador J.G.C.

En este caso afectó al 60% de su cuerpo, y se localizaron en la cabeza, cuello, extremidades superiores e inferiores, tronco y en la cabeza. J. G. C., que sufre secuelas en varias zonas, tardó en curar un total de 272 días, de los cuales 184 fueron de hospitalización y 88 días impeditivos para su actividad habitual.

El tercer trabajador de Copiso afectado por el incendio sufrió quemaduras en el 33% del cuerpo, siendo profundas en mejillas, orejas, antebrazos y manos, antebrazos, y superficiales en la espalda, glúteos, cuello y cara.

Pero finalmente se logró un acuerdo, porque la Fiscalía tuvo en cuenta los atenuantes en relación con la reparación de los daños causados a los trabajadores lesionados, y el seguimiento y apoyo de la cooperativa a familiares y afectados en todo momento. La conformidad fue ratificada por el juez en la comparecencia que se realizó en el Juzgado de lo Penal de Soria.

Finalmente, la multa aplicada a los directivos fue de 18 meses a razón de 15 euros por el tema de la seguridad de los trabajadores, y de 24 meses a razón de 15 euros al día por las lesiones.

Fuente. Diario de Soria