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LA CIFRA DE MUERTOS EN LAS CARRETERAS ESPAÑOLAS AUMENTA POR SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO: EN PARTE, UN PROBLEMA DE ESTRÉS LABORAL

 

Los expertos lo achacan al estrés de los repartidores, a la excesiva velocidad y al escaso mantenimiento de las vías.

Por segundo año consecutivo las cifras de accidentes mortales en las carreteras españolas han aumentado después de 13 años de descensos continuados. En esta ocasión, según las cifras que presentó la Dirección General de Tráfico en su balance anual de 2017, fueron 1.200 los fallecidos en accidentes de tráfico (por los 1.961 de 2016, que supuso el año del cambio de tendencia desde 2004) y la peor cifra desde 2013 (1.301). Por contra, el número de heridos ha descendido ligeramente (un 4%). Pero como suele suceder, estas cifras hay que ponerlas en relación con otros factores para comprenderlas.

“Lo fundamental es el estado de las vías de doble sentido, su mantenimiento, y el que la velocidad en ellas sea tan elevada como los 100 km/h”, analiza Ramón Ledesma, de la consultora de seguridad vial Pons. Un acento en el que también coincide Tomás Santa Cecilia, del RACE: “Necesitamos mejores mantenimientos de esas carreteras y que se aumente el presupuesto para mantenerlas en condiciones, tanto de firme como de señalizado”. Los muertos aumentaron en esta clase de vía, mientras que en autopista han vuelto a disminuir. “Lo que nos falta para llegar a las cifras de los mejores países europeos es atajar la siniestralidad en las pistas de doble sentido de circulación, ese es el verdadero debate”, insiste Ledesma, que también subraya que “el mantenimiento ha caído estos años”. La velocidad media en esta clase de carreteras es de 98km/h y en las autopistas de 107km/h, lo que supone muy poca diferencia para dos tipos de vías con condiciones de seguridad muy diferentes.

Entender las presiones por horarios y para cumplir objetivos que sufren los repartidores es importante para mejorar los próximos años

Los analistas de la DGT resaltan dos factores que ellos entienden clave para justificar el incremento: “Hay muchos más desplazamientos y también más vehículos circulando”. Sin embargo, tanto Ledesma como Santa Cecilia recuerdan que entre 2004 y 2010 el incremento de esos mismos factores fue “el más alto que ha habido nunca y sin embargo en esas fechas bajaban las cifras en porcentajes enormes”.

Jesús Monclús, de Mapfre, introduce un factor que seguramente tenga más impacto del que podría parecer si se despachan las estadísticas sin prestar demasiada atención. Para el especialista en movilidad, uno de los retos “que debemos aprender en 2017 es el de apoyar a los trabajadores que usan vehículos para desplazarse por motivos laborales. Hay aspectos relacionados con las presiones por horarios y para cumplir objetivos que son importantes para mejorar”.

 

Accidentes laborales

Una derivada a la que también hace referencia Ledesma: “Los muertos conduciendo furgonetas, un medio de transporte ligado a lo laboral, han aumentado un 33% y eso apunta al nuevo modelo laboral del e-commerce, de las compañías que reparten a domicilio”. Para el experto, el hecho de que cada vez más conductores estén sometidos a la tensión de “encargos y presiones telefónicas no ayuda”. Shara Martín, directora general de Pons, señala apuntalando el argumento: “Más del 30% de todos los fallecidos en accidente laboral lo hacen en un accidente de tráfico, por lo que hay que abordar ese escenario para cambiar la tendencia”.

Para Santa Cecilia ese es también un punto muy relevante. “Debemos formar a los conductores, especialmente en el ámbito laboral porque las cifras no engañan: un 60% de todos los desplazamientos lo son por motivos de trabajo, así que hay que fomentar la inversión en seguridad de las empresas con incentivos fiscales”, afirma el experto del RACE, que también introduce otro elemento muy sustantivo: “Hay que renovar el parque móvil y para eso debe clarificarse la política en torno a los coches, los de gasolina, gasoil o híbridos”. El 50% de todos los vehículos que circulan (30.366.000) tiene más de diez años y para este especialista uno de los motivos que hacen que se ralentice su recambio es “la incertidumbre hacia el modelo de transportes al que vamos”.

 

Sería necesario limitar la velocidad en determinadas vías urbanas a 30 o incluso 20 km/h

"Venimos avisando desde hace cinco o seis años de que hay que tomar decisiones restrictivas para poder volver a la senda del descenso de los accidentes mortales", reitera Ledesma. Una observación que coincide con las tesis de Monclús, que también recuerda a los ciclistas y los peatones y sugiere que sería necesario limitar la velocidad en determinadas vías urbanas "a 30 o incluso 20 km/h porque esos diez kilómetros suponen una gran diferencia a la hora de poder frenar con seguridad o producir daños irreparables. Si se bajasen los límites se podrían evitar cerca de 360 muertes anuales". Este especialista también pide "más presencia de agentes de tráfico".

Las motos y las bicicletas, vehículos usados con frecuencia por las empresas de reparto, cada vez ocupan más los debates sobre seguridad vial.

 

Fuente. El Confidencial