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¿HAY QUE CREAR UNA LEY CONTRA LA ADICCIÓN A LAS TECNOLOGÍAS?

 

 

 

Los estudios demuestran que cada vez se incrementa más el uso patológico de la tecnología. Estos preocupantes resultados sirven de argumento para que muchos expertos soliciten una regulación.

Mientras las estadísticas evidencian un incremento del uso compulsivo de tecnologías por parte de jóvenes y adolescentes y el Ministerio de Sanidad anuncia como novedad las primeras actuaciones frente a la adicción a las nuevas tecnologías y el juego como parte de la Estrategia Nacional de Adicciones aprobada este mes por el Consejo de Ministros, se comienza a valorar una nueva regulación normativa.

En España, el 18 % de la población de jóvenes de 14 a 18 años usa de manera abusiva las tecnologías y un 0,9% reconoce haber jugado antes de los 18 años en plataformas online. Para María Jesús Herrera, socia de Sagardoy Abogados, "las estadísticas son preocupantes, por lo que esta evolución tan negativa de su uso hace que deba considerarse necesaria una posible regulación de su uso. Consultando estudios sobre la materia se deduce que el patrón de todas las adicciones -tabaco, alcohol, drogas, juego o nuevas tecnologías- es similar. Hay una necesidad de consumo que evidencia trastornos de conducta cuando se produce la privación de acceder a aquello que genera la adicción".

Una opinión similar es la de José María Torras, magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, quien considera que "el uso patológico de las nuevas tecnologías resulta preocupante. La incidencia de adicciones sin sustancia reclama una pronta regulación en el ámbito educativo y preventivo de los potenciales riesgos derivados del uso excesivo de las mismas y la distorsionada percepción de la eventual responsabilidad penal que ese inadecuado uso puede acarrear a los jóvenes".

 

Riesgos de las adicciones sin sustancia o comportamentales

El uso compulsivo de Internet medido por la escala CIUS (The Compulsive Internet Use Scale) afecta en España a un mayor número de mujeres (14 a 17 años) que de hombres. Una situación que se repite en lo que se refiere al consumo de tabaco, drogas y alcohol. La diferencia es que si bien el consumo de drogas y alcohol está regulado por dos leyes especializadas, el uso compulsivo de Internet carece de normativa estatal.

Al margen de la ley de atención integral de adicciones y drogodependencias del Gobierno vasco que establece medidas de promoción y prevención de la salud que se extiendan a conductas que puedan evolucionar en precursoras de una futura adicción a nuevas realidades como las tecnologías digitales, no existe normativa aplicable en el resto del país.

 

"Hay que educar en el uso de Internet con autocontrol"

Sin embargo, Borja Adsuara, abogado, experto en derecho y estrategia digital, considera que la adicción no se arregla con la legislación. En palabras de Adsuara, "hay que separar" el uso excesivo de las tecnologías de una adicción o trastorno. "No todo uso excesivo es una adicción en términos psiquiátricos ni existe un grado de trastorno. Por tanto, lo que detectamos en los estudios realizados es una falta de autocontrol. Las redes sociales saben cómo llamar la atención y para esto hay trucos que permiten entrenar el autocontrol".

En la misma línea se expresa Francisco Babín Vich, delegado del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas, quien cree que cuando hablamos de adicción a las nuevas tecnologías, "el objeto no es la abstinencia, ya que las tecnologías aportan beneficios". En este caso, "nuestras recomendaciones van dirigidas a los padres y se refieren a la supervisión del tiempo de uso o la posibilidad de compartir elementos como las cuentas de correo o las redes sociales".

De hecho, Adsuara reitera que cuando se habla de alguien enganchado a Internet nos referimos a "adicciones que afloran a través de la Red". Para el experto, "hay que estudiar el motivo por el que el niño pasa tiempo en redes sociales. Las causas de unos comportamientos que no son una adicción, pero que son excesivos. "El problema es la raíz de estos comportamientos y esto sólo es el síntoma. El niño o adolescente puede tener déficit de autoestima", concluye.

 

Rendimiento laboral y uso excesivo de tecnología

Un último aspecto a abordar es la relación entre el rendimiento laboral y el uso abusivo de la tecnología. Como factores negativos del uso de nuevas tecnologías, el Memento Derecho de las Nuevas Tecnologías enumera la dependencia tecnológica y el coste de adquisición y mantenimiento de la tecnología. Según aparece reflejado en la obra, desde un punto de vista individual, esta dependencia puede repercutir en la aparición de riesgos psicosociales para el empleado, como estrés y ansiedad.

Para el magistrado José María Torras "la irrupción de las nuevas tecnología ofrece ventajas para una mayor eficiencia y calidad en la prestación laboral como el teletrabajo, pero presenta aspectos negativos, ya que la hiperconectividad constituye un factor altamente disruptivo en el quehacer profesional, que puede afectar a la salud".

Por otro lado, la socia de Sagardoy Abogados considera que "cada vez vemos con más frecuencia los teléfonos móviles personales en las mesas de los empleados, la atención a los mensajes de Whatsapp, y llamadas del teléfono que impactan negativamente en el trabajo. Y confirma que "aunque no existe una regulación específica para esta situaciones, nuestro ordenamiento jurídico sí permite establecerla a través de distintos cauces como puede ser el de la negociación colectiva y también el de la implementación por parte del empresario de políticas, protocolos e instrucciones que limiten el uso del móvil o similar durante las horas de trabajo".

 

Nuevo real decreto para el juego online

Según aparece reflejado en la Estrategia Nacional de Adicciones, y sobre la base de un estudio elaborado por la dirección general de ordenación del juego, denominado Análisis del perfil del jugador online, se observa un crecimiento en todos los segmentos del juego online: el número total de jugadores activos se ha incrementado un 19,6%, la mayoría de los jugadores son hombres y el 87% tiene entre 18 y 45 años, siendo los jugadores de entre 36 y 45 años los que más gastan (500 euros mensuales). El mismo estudio refleja la preocupación por el aumento del uso patológico de Internet, medios digitales y redes sociales así como el papel de las nuevas tecnologías como facilitadores del acceso y potenciadores de conductas adictivas, especialmente del juego de apuesta online entre adolescentes, demasiado influenciados por la publicidad agresiva. En este punto, el de la publicidad agresiva en medios y espacios deportivos, sí habrá una nueva regulación. Mario Garcés, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, confirma la futura aprobación de un nuevo real decreto del Ministerio de Hacienda con el objetivo de establecer cautela y límites a la publicidad del juego online para la protección de los menores. En palabras de Garcés, "se trata de limitar la publicidad del juego online en eventos deportivos dado el incremento de un 10% de los jóvenes entre 14 y 18 años que reconoce haber jugado dinero en redes sociales". A lo que hay que sumar un cambio en el perfil de jugador, más joven, con mayor nivel de estudios, y en el que resalta el hecho de que cada vez exista un mayor número de mujeres jóvenes con problemas de apuestas a través de Internet.

 

Fuente:       www.expansion.com/juridico